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viernes, 21 de mayo de 2021

Epecuen y Lagunas Encadenadas Bs As.

 Aquel verano habíamos decidido viajar hacia la costa sur de  la provincia de Bs As, eso nos llevo a planificar un viaje en el que recorrimos muchos pueblos y regiones. 

Ingresamos a la ciudad de Carhué por ruta 60 después de 2 largos días de haber salido de casa, a si que para cuando pasamos por la primera de las lagunas encadenadas, empezaba a caer lentamente la tarde y sus rayos naranjas acompañaban las tranquilas aguas de las lagunas rodeadas de juncos, patos, cormoranes y otras aves.


 El pueblo, tranquilo, con un trazado amplio y muy ordenado nos llevó hasta la plaza principal y desde lejos resaltaba un edificio de la municipalidad con un diseño arquitectónico llamativo del arquitecto Francisco Salomone, quien realizó varias obras para la provincia de Bs. As desde 1936 hasta.1940. Entre ellas el matadero de Epecuén, el cementerio de Saldugaray y varios palacios municipales basado en Art deco, futurismo y la funcionalidad, edificios de gran altura con torres de 30 metros que sobresalen al contexto de casas bajas de la zona.


Municipalidad de Carhué.

Una avenida bien señalizada nos llevo hasta las orillas de la laguna Epecuén en el ocaso de ese día, una cruz y  placa recuera un poco la historia.

Carhué.

En 1985 un año de muchas inundaciones el sistema de lagunas encadenadas y canales se vio extremadamente desbordado rompiendo los terraplenes que protegían el pueblo de Epecuén ubicado a orillas de la laguna de nombre homónimo, que era la ultima y mas baja de esta cadena.

Epecuén.



Un año de muchas lluvias, y un mal manejo  en la regulación de los canales de riego, provocaron la inundación que dejó detenidos en el tiempo los edificios y la historia de este pueblo. 

El 10 de noviembre de 1985 se rompieron los terraplenes de contención creados en 1977, dando paso  implacable a la fuerza del agua, que sepulto sus calles para siempre. 

En la actualidad se pueden ver partes de la ciudad que quedaron fuera del agua, pero dependiendo de la época hay ciertas zonas que se anegan y luego resurgen de entre las sales curativas de la laguna. 

 Recorremos sus  calles con sabor a nostalgia por aquellos años, en los que florecía, como destino turístico y jóvenes y adultos venían a llenar sus rincones de momentos. 


Epecuén.

Desde Carhué se accede hasta Epecuén por un camino de tierra apto para todo vehículo, también se puede ir en Bici o caminado, ya que tal solo son dos km.

 Lo primero que encontramos en el camino es el Matadero Municipal otra obra arquitectónica de Francisco Salomone. Ya desde lejos se distingue su espectacularidad por su altura y por sus simetrías, rodeado de esqueletos de arboles arrasados por el agua salada de la laguna. No se debe ingresar al antiguo edificio por peligros de derrumbe. 

Luego de la inundación , al estar ubicado en una zona un poco mas alta, pudo seguir funcionando unos años mas.

Matadero Municipal.

 

Mas adelante se encuentra Epecuén, hay una garita de ingreso, se debe abonar un bono contribución y se ingresa a algunas de las calles que aun están fuera del alcance de sus aguas, en sus calles se pueden ver cartelerías de como se veían las calles antes del desastre.

Epecuén.

Aquel inolvidable año de copiosas lluvias hubo varios avisos de que el terraplén que protegía la ciudad no resistiría, sin embargo, las autoridades aseguraban que sí y que no habría que lamentar perdidas, sin embargo la historia tenia un final muy distinto al pretendido por las autoridades, el terraplén no soporto la cantidad de agua y finalmente luego de muchas horas de interminable espera, se rompió, inundando con aguas saladas todos los recovecos de la ciudad. Por suerte los habitantes pudieron salir, pero tuvieron que dejar atrás sus historias ahogadas entre los escombros que dejó el agua. 

En la actualidad solo un habitante queda en esta zona, los demás emigraron, algunos cerca, otros, a destinos mas alejados. 

Hoy la ciudad de Carhué alberga algunos habitantes y de a poco empieza a instalarse como un lugar para conocer, y utilizar sus aguas medicinales.

Vestigios de Epecuén.

Puede conocerse mas de esta historia a traves de recopilaciones de relatos de los antiguos pobladores en libros como " Cien días en la inundación de Epecuen", "El agua mala:  crónica de Epecuen y las casas hundidas" o http://revistaanfibia.com/cronica/epecuen-jamas-se-inundaria.



miércoles, 28 de abril de 2021

Cascada Ñivinco, Camino de los Lagos, Ruta 40.

 Nuestro viaje por el camino de los siete lagos, llegó de casualidad y sin preparación previa, en una visita a un tío viajero que nos recomendó una ruta mejor mantenida para llegar hasta Bariloche.

 Hablar con viajeros que disfrutan pasear nos permite conocer sus secretos, atajos y hasta sus imperdibles.

 Así, desde Santa Rosa la Pampa emprendimos camino por ruta35 hasta intersección ruta 152 hacia el oeste en dirección a General Acha se sigue por la misma  hasta la ruta del desierto n143 ya que se encuentre en mejor estado de mantenimiento y si bien es una ruta larga y con un solo pueblo en medio esta bien señalizada y con descansos para transitarla con seguridad. De todos modos siempre hay que consultar el estado de las rutas en pag. de internet como https://www.argentina.gob.ar/obras-publicas/vialidad-nacional/estado-de-las-rutas o https://www.ruta0.com/, a la Policía o en las estaciones de servicio .Luego se toma ruta 151 hacia Neuquén atravesando zonas petroleras donde las maquinas trabajan sin descanso exprimiendo el oro negro. Dejamos atrás 25 de mayo la Pampa, Catriel  en Neuquén, mas adelante en la zona del cordón verde  se pasa por Villa San Isidro con sus aromáticos campos de peras y manzanas y luego se toma por ruta 7 hacia Neuquén capital que tiene una muy linda circunvalación bien señalizada , en particular me parece muy linda para pasear., desde allí  por ruta 22 pasando por Cutral Co hasta Zapala y desde allí por ruta N40 hasta Junín de los Andes que tiene varias zonas de ripio bien consolidado y mantenido. 



Llegando a San Martin de los Andes inicia la travesía por los siete lagos, hermosos, turquesas, transparentes, cada uno con una belleza especial, llenos de senderos para recorrerlos.

 Cuando acampamos en lago Pichi Traful( la recorrida por los lagos nos hizo acampar a las orillas de algunos de sus lagos), en el comedor del camping, había un cartelito que decía " No se quede sin conocer la cascada Ñivinco" y algunas indicaciones mas. Otros acampantes nos recomendaron lo mismo. A si que convencidos a la mañana siguiente emprendimos la expedición, con dudas, porque para esa época nuestro pequeño Esteban tenía 3 años y medio.

 
Como muchas de las sendas de esta zona están muy bien señalizadas al inicio de la caminata. Desde Pichi Traful son unos poco km hacia el sur, hasta el  mirador de la cascada y hacia el costado izquierdo sale la senda, ancha y marcada al principio, luego se hace mas estrecha entre los bosques de Cipreses.

 Aproximadamente a 40 minutos de caminata suave y sin problemas se llega a la cascada principal. Un playita de piedras de colores y la vista de frente de una hermosa cascada con mucho caudal de agua. 

Los valientes que se bañan en estas agua frias son dignos de mi admiración.

 Nosotros descansamos en la playa y como siempre Roque  se fue a explorar, por encima de la primera cascada hay una segunda muy linda también, mas ancha, pero el camino para llegar hasta allí es mas difícil y resbaladizo, muy empinado y con piedras sueltas no lo recomiendo si se tienen niños o alguna dificultad motriz, ojala lo hayan mejorado en la actualidad.


 Luego y ya abriendose camino por los bosques un poco mas arriba hay una tercera cascada mas escondida entre las sombras, con un camino resbaladizo y lleno de vegetación. La bajada de las cascadas superiores también tiene su dificultad, ya que por momentos es como bajar por un tobogán de tierra.  La primera la mas alta y caudalosa, es  preciosa por donde se la mire.-


Para consultar estado de rutas: https://www.ruta0.com/

https://www.argentina.gob.ar/obras-publicas/vialidad-nacional/estado-de-las-rutas

viernes, 15 de enero de 2021

Cascadas en Mutquin, departamento Poman, Catamarca.

Descubrir los paisajes que tiene Catamarca nos ha llevado a visitarla una y otra vez, encontrando a cada paso algún nuevo lugar para recorrer.

 Para llegar a Mutquin nosotros partimos desde Tucumán por la Cuesta del Clavillo Ruta Nac. 65, de ripio, hasta llegar a Aconquija y demás pueblitos de Las Estancias, prov.  de Catamarca. Descendimos por la cuesta de Chilca en direccion a Andalgalá, y desde allí por ruta  prov. asfaltada n°46  hasta acceso a Mutquin, aproximadamente unos 96 km desde Andalgalá.

 Este pintoresco poblado serrano, recostado sobre la falda del cerro El Manchao, es pequeño con quintas de arboles frutales duraznos manzanos y nogales con algunas casas de campo y veraneo. No cuenta con infraestructura turística, y sus caminos con hermosos paisajes son agrestes, con lo cual resulta difícil llegar hasta la boca de la quebrada por donde sale la senda que lleva hasta las cascadas. 

Nosotros como de costumbre, nos perdimos y fuimos por un camino diferente, ya que no hay buena señalización. De todos modos el lugar vale los esfuerzos y los extravíos nos regalan paisajes catamarqueños hermosos.
Perdidos en las serranias.
 Cuando por fin encontramos la subida correcta, muy empinada y en mal estado, llegamos hasta el final del camino, dejamos el auto, y allí comienza una senda que cruza el río, sigue por la ladera sur y luego cruza nuevamente a la banda norte. A poco de andar se pasa frente a una pequeña cascada que se encuentra sobre un afluente del río principal. En menos de 40 minutos se llega a otra cascada que esta formada por dos saltos. El río tiene una quebrada angosta al igual que la senda que la transita, que además no esta muy marcada, hay barrancos y cruces del río que a estas alturas y dependiendo de la época del año que se lo visite, trae poco caudal. La segunda Cascada está recostada sobre el rio principal. Desde la senda, si se mira hacia el oeste, el paisaje es dominado por el salar de Pipanaco.


 




Al atardecer mirando hacia el este nos da su despedida El cerro Manchao con su bufanda de nubes.