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jueves, 11 de octubre de 2012

El Guayal en el oeste de Famaillá.

 El Guayal, Famaillá.

El poblado del Guayal se trata de un caserío desparramado a la vera del camino, ubicado en el departamento Famaillá, en el centro de nuestra provincia. Esta zona de pedemonte de suaves pendientes, se caracteriza por sus grandes explotaciones agrícolas, principalmente vistosas quintas de limoneros de distintas empresas tucumanas así como también de paltos pertenecientes a una conocida firma que ademas posee una planta de empaque. El camino es de tierra, amplio y bien consolidado, culmina en la mencionada planta de empaque de paltas.

Nos atrae visitar la zona la existencia de una senda que une Famailla con Tafí del Valle atravesando en filo de Mala Mala, la cual es utilizada para el transito de ganado desde los pastizales de alta montaña. Cabe aclarar que para una excursión de este tipo es recomendable ir con baqueanos conocedores de la zona, que nosotros aún no la hemos realizado y se necesitarían alrededor de tres o cuatro días.


La senda comienza al finalizar el camino, al principio es amplia y apta para tractores, hay que tener en cuenta que estas tierras tienen dueños y actualmente hay nuevas plantaciones de limones que van cerrando los accesos.


El camino va cerca del río Famaillá, que pasa cristalino por esta zona en donde aun no ha llegado la contaminación.


Hace aproximadamente cuatro años visitamos esta zona una tarde de verano y un hermoso bosque nos envolvió a poco de iniciar la caminata... pero hace unos meses volvimos y nos recibió la huellas desoladoras del progreso económico, una extensión de varias hectáreas arrasada por las topadoras y el fuego.
 Los cadáveres de árboles centenarios de varios metros de altura tendidos en el suelo herido y todo su ecosistema arrasado nos entristecen el alma.

Antes:


Después el mismo lugar:




Mas adelante el bosque aun temblando por la masacre anterior sigue creciendo aunque se  puede observar evidencias de tala selectiva de cedros centenarios son talados por el exorbitante valor de su madera pero vil comparado a su función en el ecosistema y como regulador de cuencas hidricas.


La senda sube suavemente ganando altura de a poco; siempre pegada a los ribetes que hace el río.
 En un hora y media se llega hasta un puesto nuevo, desde aquí el río dobla hacia el norte y el sendero debe dejarlo atrás para comenzar la escalada de los cerros con mayores pendientes, quedara para otra ocasión ceder ante la atracción de seguirlo hasta las alturas. 





lunes, 13 de agosto de 2012

Hualfin, Catamarca

Hualfín, Catamarca

Al costado de la  mítica ruta 40 en la provincia de Catamarca se encuentra un pueblo de montaña: Hualfín, en el kilometro 63. Hacia el Sur se encuentra la ciudad de Belén y hacia el sudeste Santa María de donde venimos.

Con sus termas, su Pozo Verde y sus sitios arqueológicos Hualfín nos recibe con viento seco y una mañana a pleno sol, que a estas alturas quema.

Su gente, tranquila, en su vida cotidiana, acostumbrados a las extremidades del clima nos ayudan a ubicarnos y encontrar nuestro camino.




Pozo Verde


Recostado en los cerros, hacia la derecha de la ruta se encuentra una formacion rocosa atravesada por un pequeño río que en sus saltos entre las piedras por el paso de los años fue formando un pequeño cañón con pozos o piletones donde al agua a pesar de ser cristalina a tomado los colores verdosos.


Tal vez su profundidad, las piedras rojas del cual se formo esta quebrada o una ilusión óptica pintan a estos pozos de un verde intenso.

Las formaciones juegan formando ventanas y puertas en su trayecto.


Ademas de su belleza, hombres y mujeres que habitaron hace tiempo la zona han dejado su marca y en ambos lados del río se pueden ver agrupamientos de morteros.


Pucará Pozo Verde y una recorrida por el segundo levantamiento calchaqui:

Hacia la derecha del cañón de Pozo Verde se encuentra un yacimiento Arqueológico de gran importancia, donde pudimos ver recintos, callejuelas, y fortificaciones. El estado de conservación es regular .


Durante la construcción de la nueva traza de la ruta 40 se realizó un estudio ambiental y social, optando por ubicar el camino lo mas pegado a los cerros aledaños, tratando de prevenir cualquier afectación al sitio.


En la zona se encontraron restos de cerámica que pertenecería a la cultura indígena. Todo el material recabado se encuentra actualmente bajo el manejo de la dirección de Antropología de la provincia de Catamarca.



Entre sus callecitas se huele la historia impregnada entre sus piedras, estos parajes agrestes fueron el escenario de la segunda Guerra Calchaquí encabezada por el cacique Juan Chelemín "el Tigre de los Andes".

Fue a lo lejos en la historia de nuestro país durante 1630 a 1637.

 El grupo comandado por Chelemín pudo destruir dos de las nuevas poblaciones creadas por los españoles, Londres II y Nuestra Sra. de Guadalupe, pero luego de varias derrotas, muchos asesinatos, de haber arrasado la tierra, de la enfermedades nuevas que traían los españoles , Chelemín, es capturado y condenado a muerte. 

Su cuerpo fue descuartizado y llevado a Belén para su exposición pública como modo de amedrentar y atemorizar al pueblo. 
Aun así la guerra perduraría como también su legado de Libertad. 

La suerte para este pueblo de valientes sería similar al de los Quilmes, fueron deportados o reducidos a la servidumbre. 

El sitio arqueológico Pozo Verde es probablemente el lugar de refugio de Chelemín en el gran alzamiento contra los conquistadores españoles.

Caminar por esta ciudadela también recostada en los cerros, nos envuelve en un viaje alrededor del tiempo y la historia, pero también de su devastación posterior, los saqueos y la desidia.



 Romance que relata el Gran alzamiento Calchaqui:

" La cuestión es que los partes
que van por llanos y cerros
llevan la voz de la injuria a los jefes de mas lejos
Juan de Chelemín se entera
convocando a sus guerreros;
de él oyen todas las tribus
el clamor de sus ancestros
De Hualfín a Malpachisco
corren mensajes funestos
y los indios clachaquíes
salen como un hormiguero



Van a la estancia de Ascibi
que es un pueblito frontero,
juntan a todos sus hombres
se los pasan a deguello
(allí muere un franciscano
mientras rezaba por ellos)
apresan cuatro cautivas
y huyen como bandoleros.
Así principio la guerra
llamada El Gran Alzamiento,
guerra dura si las hubo
guerra sin cuartel ni cuento
que a lo largo de seis años
por los valles y los cerros
dejo la tierra sembrada
de oriundos y forasteros"

 Mas información de los alzamientos calchaquies:

martes, 10 de julio de 2012

Cascada La Corzuela, Parque San Javier.

La cascada La Corzuela se encuentra ubicada en  el Parque  San Javier perteneciente a la Universidad de Tucumán .

 Para poder visitarlo es necesario ir bien preparado para pasar el día y con buen calzado para mojar.

Nosotros salimos temprano,  llegamos hasta el inicio del sendero cerca de las 10 de la mañana y comenzamos  esta travesía.


El bosque  es bastante húmedo y cerrado, el sendero esta bien marcado hasta el Río San Javier,pero esta es la mitad del camino nada mas. 

Se parte desde la zona del Loma Bola en San Javier, es bueno hablar con los lugareños que son quienes utilizan los senderos y saben a ciencia cierta como estan los caminos.


 La senda inicia subiendo un poco para luego comenzar a bajar entre filos hacia el río San Javier, casi llegando al final  del camino la bajada es abrupta. 

El bosque con sus encantos enamora y el sol busca recovecos para adentrarse, sin embargo, apenas lo logra.


Nos habían comentado que existía una bajada antes de llegar al río San Javier que desemboca  donde esta la  caída de  agua, sin embargo nosotros a pesar de buscarla no la pudimos encontrar. 

Luego de llegar al río San Javier se debe seguir hacia el sur , y encontrarnos con el primer arroyo  que lo alimenta, este es  el que tiene escondida entre sus vueltas la cascada. Por este arroyo de aguas claras ya no hay senderos. 


La caminata  puede ser dura, porque las piedras son muy resbalosas, no hay un camino marcado a si que es necesario ir directamente por el arroyo, ya llegando a la cascada la quebrada se estrecha y sube constantemente. 


Trae poca agua, pero entre las piedras se hacen varios toboganes muy peligrosos por todo el musgo que tienen. 

La cascada  tampoco  trae mucha agua y cae pegada a la piedra, el sol entra de a poco por un  estrecho espacio dando luces y sombras al lugar.

 

Tendrá aproximadamente unos 20 metros de altura. 


La experiencia es grata al final del camino, a pesar de haber patinado entre musgos , esta cascada es muy poco difundida tal vez por la dificultad de su acceso.



La vuelta se hace pesada, ya que hay que remontar el cerro y al atardecer las sombras envuelven  de misterio  el bosque con chillidos de aves nocturnas, de pronto entre el camino algunas luces a lo lejos nos dan un respiro; son luciérnagas que comienzan a desfilar a nuestro alrededor.

Un espectáculo único nos despide, en un campo de pastoreo miles de luces iluminan la noche cerrada, regalándole al paisaje su magia.

Foto

lunes, 11 de junio de 2012

Chaquivil

Viene clareando hacia Chasquivil.

Caminata hasta la Escuela de Chaquivil

El paraje de Chaquivil se encuentra ubicado en las estibaciones de las altas cumbres Calchaquies, no tiene caminos de acceso para vehiculos, tan solo sendas, por las que los lugareños transitan a caballo o a pie. 

Hacia el oeste se encuentran las cumbres Calchaquies, hacia el este el cerro Cabra Horco, hacia el sur San José de Chaquivil y hacia el norte Ancajuli.

Su nombre viene de Chaki wil:chaki  que significa pie y wil es de origen etimológico dudoso pero si la palabra es vil significa pueblo.

 

Aquí se respira paz y tranquilidad, el aire es puro, la vida mas dura, quizas, para los que estan acostumbrados a las ventajas de vivir en las ciudades.

La gente de la zona vive del ganado vacuno, equino, ovino y caprino, las altas cumbres son aptas para el pastoreo, pero un poco mas abajo existen bosques de alisos en galería. 

Hasta  la escuela de Chaquivil es posible acceder desde distintos lugares, Anfama, Ancajuli o bien por el río La Hoyada siguiendo luego por el río Liquimayo. 

Una particularidad de la quebrada del río La Hoyada es que debido a su orientación y la circulación de los vientos húmedos tiene en su banda oeste bosques de Tipas, Laureles, Alisos y diversidad de Orquídeas, Bromelias y Claveles del aire, mientras hacia en el otro margen, las laderas son secas, colmadas de Cactus, Cardones, arbustos y pastizales. 

Estos son ríos cristalinos de aguas heladas, quienes van dando saltos entre las piedras bajando raudos hacia las zonas bajas.

                  

Es posible cruzarse en el camino con lugareños, los que amablemente nos guían donde se encuentran las sendas. 

El camino tiene muchos cruces de río y desvios provocados por las periódicas crecidas y aludes, lo que hace posible que uno se pierda con cierta facilidad. 

Buscar un lugar donde el agua corra con menor fuerza para cruzar el río, puede llevarnos a perder la senda en pocos metros.

  Para llegar hasta la escuela de Chaquivil elegimos el camino de la Hoyada, comenzando la travesía en una tarde algo nublada y sombria (el camino es el mismo que hay que seguir para llegar a Anfama) comenzando en el puente del Río Grande y ruta 341, siguiendo el río al oeste y sus nueve cruces hasta Las Juntas, este río corre rápido, frío y con mucha corriente, el sacrificio vale la pena, ante los primeros encuentros con el agua congelada cualquiera se acobarda, pero luego el cuerpo se acostumbra y podemos cruzar sin que las piernas nos tiemblen.


El primer descanso lo realizamos en Las Juntas, cerca del encuentro de los ríos Anfama y la Hoyada. 

La mañana siguiente, comenzamos a levantar nuestras guaridas para seguir camino hacia Chaquivil. Luego de perder el camino por un cruce de rio y ayudados por unos ocasionales lugareños que también iban a cruzar, llegamos a La Hoyada cerca del mediodía.

 La senda bien marcada nos lleva de un lado a otro entre las orillas del río.

La cocina se improvisa entre algunas piedras que nos sirven de mesada natural. A nuestro alrededor nos mira un bosque denso lleno de bailarinas (orquídeas) colgadas de las ramas mas altas. 


La caminata se reinicia desde La Hoyada hacia el noroeste por el río Liquimayo hasta el comienzo de la cuesta que debemos atravesar para llegar hasta nuestro destino. 


Por estos lugares es difícil hacer camino sin seguir la senda ya que a pesar que el río nos ubica se hace muy lento tratar de abrir camino, y no hay GPS que ayude ante este inconveniente.


 Llegamos hasta la base de la cuesta cerca de las seis de la tarde.

Una vez que recuperemos fuerzas dejaremos atrás al río Liquimayo y emprenderemos la subida por la cuesta nueva en la quebrada de uno de sus afluentes.

La noche tranquila nos acompaña con algunas aves nocturnas que despliegan sus tétricos chillidos.

Ya en la mañana, muy fría por estar entre quebradas que recibirán el sol recién cerca del mediodía, nos levantamos con ganas de llegar. Unos baqueanos que encontramos en el camino nos dan las referencias necesarias para no perdernos hasta el final de la subida.


La senda nueva atraviesa varias veces un pequeño río que en su paso hacia el Liquimayo dibuja hermosos saltos de agua, mientras nosotros comenzamos a ganar altura.



 La cuesta, que luego se torna en zigzag, es cansadora pero mas corta que la cuesta vieja, y el paisaje que nos devuelve reconforta nuestro pulmones agitados.

 De frente tenemos las laderas del cerro Cabra Horco, mas húmeda y con un tupido bosque, mientras que por donde transitamos el cerro tiene una vegetación mas baja caracterizado por pastizales y flores silvestres que engalanan el camino.


Ya en el abra se pueden ver las cumbres Calchaquies, las laderas del cerro Negrito y las demás cumbres, con todas las ondulaciones .

Desde aquí arriba la vida trascurre mas lenta y tranquila con grandes zonas de pastoreo, lomadas llenas de alisos, y casas de los lugareños.


Estamos lejos de las grades ciudades pero cerca de la perfección y la paz.


Al superar la cuesta seguimos unas por serranías hacia la escuela de Chaquivil, en el camino nos encontramos con una cancha de fútbol, la cual es atravesada punta a punta por la senda, y curiosos nos miran los rebaños de ovejas y ganado, al igual que tropillas de caballos que pastorean  en la zona.


La escuela se encuentra ubicada en un pequeño valle alargado en direccion norte-sur, para llegar a la escuela se debe pasar por La Sala, que es el nombre del puesto del capataz de la Estancia Chaquivil. 


A su lado corre entre piedras un río paciente que tiene muchos kilómetros de recorrida.




Don Atahualpa le dedica una canción a esta zona que él mismo desandó acompañado de su inseparable caballo. Siendo Raco uno de sus lugares de residencia entre los años 1935 y 1945, manantial infinito de su prosa y sus acordes.

VIENE CLAREANDO- fragmento 
Zamba 
(Atahualpa Yupanqui - Segundo Aredes) 

Al clarear yo me iré 
a mis pagos de Chasquivil. 
Y hasta las espuelas 
te irán diciendo, vidita, 
no te olvides de mí. 

Zamba sí, penas no, 
eso quiere mi corazón. 
Pero hasta la zamba 
se vuelve triste, vidita 
cuando se dice adiós...


Vuelta por senda a Raco

Luego de la dicha de haber llegado a destino y de que el tiempo nos haya acompañado, empezamos de desandar los caminos para el regresar a nuestro hogar, retornando en un primer tramo hasta al pie de la cuesta.


Ya en la mañana siguiente, emprendimos en regreso llegando a La Hoyada al mediodía.


Para retornar decidimos tomar el sendero a Raco que se inicia en la inmediaciones de la Hoyada, y como toda cuesta, es sufrida ya que nos hace alcanzar altura en pocos metros tras un constante zig zag.

 Luego de un encuentro con una víbora de yarará, detenemos nuestro paso para descansar y contemplar el paraje de La Hoyada desde arriba.




En la cima las nubes nos impiden la visibilidad, desorientados por continuas bifurcaciones y desvíos, recibimos la ayuda de unos enduristas que nos guían para tomar la bajada correcta que nos deja a una cuadra del puente del Río de Raco.

Transitando por el camino correcto nos encontramos primero con la cruz recordatoria de la Sra. Yampa, y luego con otra cruz de madera que nos despiden de la cumbre.


Por suerte al descender las nubes quedan en la cima y al comenzar la extensa bajada podemos observar toda la geografía y los hermosos paisajes tucumanos, llegándose abarcar en una sola mirada desde el valle de Trancas al norte, el dique El Cadillal, las serranías de San Javier con su Cristo Bendiciente hasta Potrero de la Tablas y la quebrada de Lules al sur, ademas, detrás de estas paredes verdes nuestra llanura difuminada por la lejanía.

Debajo de nosotros nuestro destino: la villa turística de Raco, y a su lado El Siambón, con su Convento Benedictino.



Al final del camino nos encontramos con la toma de agua de la villa, ruidos de autos y gente que está terminado un fin de semana largo.


 Notas curiosas: Una quimera que se desvaneció en el aire
Camino carretero en las lomadas de Chaquivil y cerro Cabra Horco:

Durante nuestro paseo por las sendas de Chaquivil pudimos observar en varias zonas un camino de dimensiones importantes y mientras subíamos por la senda nueva, se podía divisar a lo lejos un camino que partía en dos al cerro Cabra Horco, abandonado, derrumbado y ahogado de vegetación.

Luego de averiguar un poco pudimos recabar algo de información:

En el año 1961 fueron descubiertos yacimientos de piedra Caliza en Peñas Azules y Cerro Alto de la Mina por el geólogos del Instituto Miguel Lillo.


Se trata de depósitos que ocupan el ángulo NE, E y SE del Cerro Alto de la Mina, a una 
altura comprendida entre los 3.000 a 3.700 mts. sobre el nivel del mar.  
Fueron localizados tres depósitos de caliza independientes uno del otro, en una extensión de unos 7 kilómetros. Peñas Azules situado al sur, deberia su nombre a la coloración gris azulada de sus afloramientos. En un comienzo se estimo reservas por 4.189,41 millones de 
toneladas, cantidades que en estudios posteriores fueron reduciéndose.

La piedra caliza junto con el yeso son los principales insumos en la fabricación del cemento Portland. Por este motivo en el año 1970 el Gobierno de la Provincia solicitó a la Fundación Miguel Lillo la confección de un programa de trabajo tendiente a la radicación de una fábrica en Tucumán con capacidad  para elaborar 350.000 toneladas anuales de cemento.
Sin embargo nuevas investigaciones llegaron a la conclusión de que las reservas solo contaban con 40 millones de toneladas, disminuyendo así la potencial capacidad de producción.

Los estudios de factibilidad determinaron que por su cercanía a yacimientos de yeso, arcilla y accesibilidad, la futura fabrica debería situarse en la localidad de Tapia a 698 msnm. Quedaba pendiente el transporte de la piedra caliza desde los yacimientos situados a 37 Km. en linea recta de Tapia, luego de evaluar distintas alternativas, en las que se llego a contemplar la construcción de un cable carril, se opto por utilizar la vía terrestre por lo que se encomienda a la Direccion Provincial de Vialidad la realización de un camino de fomento minero conocido como ruta provincial nº 342. Estas obras se iniciaron en julio de 1976 .

Su programación y ejecución se baso en un estudio de traza tentativa mediante fotos aéreas, la longitud del camino se estimó en aproximadamente 125 Km. 
La huella minera se inicia en Las Tipas, cerca de Raco, hasta superar Chaquivil, con un ancho de calzada de 5 mts. construido totalmente en desmonte (excavación a media ladera).

La traza del camino pasa por los parajes intermedios de Sauce Yaco, Lagunita, Cabra Horco, Chaquivil, San José de Chaquivil, hasta llegar a Peñas Azules, beneficiando ademas a los de Ancajuli, La Hoyada y Anfama.

Pero como muchas obras cuyos sueños se interrumpen, por diversos factores económicos los trabajos fueron suspendidos en Mayo de 1979.

Durante los 34 meses de trabajo llegaron a concretarse 86 km., que representan un poco menos del 69% de lo previsto. Se trató de una obra de bajo costo debido a que trabajos realizados comprenden sólo apertura de la traza, faltando construir en toda su extensión obras de artes, defensas, muros y calzadas.

Entre una de sus características principales, puede destacarse que el tramo Las Tipas-Chaquivil alcanza los 27,25 km. de longitud.

Una de la razones por las que afortunadamente, desde el punto de vista ecológico, no se pudo concretar el emprendimiento fue el alto costo que implicaría el transporte del material y la menor cantidad de reserva mineral que posteriormente fuera determinada.

Luego el tiempo, la geografía y la madre naturaleza se encargaría de borrar lentamente el paso del hombre y sus maquinas por estos lugares.

La naturaleza es sabia, y de a poco entre derrumbe y derrumbe va borrando la mano del hombre para que no pretenda quitarle sus dones...