Entradas populares

lunes, 9 de noviembre de 2015

Laguna Blanca, Catamarca.


 La laguna Blanca se encuentra en la provincia de Catamarca, se trata de un espejo de agua en altura, de unos 3400 metros de extensión. A su alrededor  se creo la reserva de la biosfera Laguna blanca, tendiente a proteger el ambiente, especies animales y vegetales . Su principal objetivo es la conservación de la vicuña, en peligro de extinción .

Luego de pasar una velada agradable en la Hostería de Villa Vil, con la atención comedida de la señora de la posada, al día siguiente, comenzamos a descubrir un hermoso paisaje, ya que habíamos llegado al pueblo al anochecer del día anterior.


El pequeño pueblito de Villa Vil es uno de esos pueblos que enamoran, de clima seco y de alta montaña; esta a 2160 metros sobre el nivel del mar. Su gente se mantiene principalmente de la agricultura y la ganadería, pero conocen como nadie estos parajes, a lo lejos se ven cerros que parecen nevados, pero la vista engaña, algunos son grandes medanales, que entre la distancia y la bruma matinal se difuminan en el aire.


Ubicado en un valle con inmensas cerros a su alrededor, se despereza cada mañana a los ruidos del día, poco para quienes venimos de lugares mas poblados, y los vientos susurran los cantos de las aves y el sonido de sus ríos. 
En este pueblo también hay un complejo de termal que no pudimos ir a visitar.

Desayunamos este hermoso paisaje  y mas tarde emprendimos camino por la ruta provincial 43 hacia nuestro destino: las dunas de Randolfo.
 Los paisajes áridos y de pre-puna son inmensamente coloridos, solo a los costados del río se puede observar mas vegetación.


Eran los inicios de un  otoño mas, pasamos por Barranca Larga, un poblado a las orillas de la ruta, mas adelante había trabajos en el camino ,que por tramos cortos, esta pavimentado, a si que en una inmensidad silenciosa, una maquina  trabaja haciendo un terraplén por donde pasara un tramo de esta ruta, la única que comunica con Antofagasta de la Sierra.

No hay casi transito por estas zonas, algunas mulas a lo lejos y alguna que otra camioneta, el transporte mas apto, para cuando los caminos se rompen y hay que abrir otras vías o caballos  fuertes y acostumbrados a la dura vida de la pre-puna.


Las dunas de Randolfo azotan la ruta y dependiendo del tiempo esconden en su manto el camino, a poco de andar, desaparecen nuestras pisadas, por el viento, que las esculpe constantemente. Es un deleite subir hasta la cima de estos medanos y dejarse caer por la arena finita que se mete por los recovecos de la ropa. Es aquí donde la cámara de fotos empieza a andar mal porque son tan chiquitos sus granos dorados que es imposible protegerla. 
El viento sigue muy seco y el sol al mediodía quema, pero a pesar de eso hace frío.


Jugamos en la arena hasta que se hizo demasiado tarde, a si que rápidamente emprendimos viaje hasta la laguna, que según el gps quedaba allí cerca. Llegamos primero a un mar de sal plano por donde se lo mire, y el camino que serpenteaba perdiéndose entre las montañas. Depende de la época del año esta zona puede llenarse de agua o estar congelado, en nuestro caso nos toco una época en que era un gran campo que se ofrecía a nuestro alrededor.


 Por estos parajes ya pudimos ver las primeras familias de vicuñas, dueñas absolutas de la inmensidad, pastando en las cercanías, pero al acercarnos  empiezan a alejarse , primeros las crías, luego los padres como protegiéndolas.

Para llegar hasta Laguna Blanca se debe desviar por un camino de tierra que sale hacia el norte, allí encontramos un viajero que nos pidió que lo alcanzáramos hasta el pueblo, y aunque nuestro plan era solo la laguna terminamos haciendo unos km mas para conocer el poblado al que iba nuestro pasajero, a una reunión de artesanos. En esta zona  la vicuña lo es todo, otorga la carne y la lana con la que pueden protegerse de los inviernos crudos.


Al llegar hasta el caserío  nos dimos cuenta que habíamos hecho bien, nos esperaba un hermoso paisaje desde donde ver la laguna. En el centro del poblado una capilla de piedra nos da la bienvenida a la puna, unas cuantas casitas en varias manzanas y un museo que estaba cerrado pero que nos cobijo del viento, desde allí, un lugar un poco mas alto se siente la libertad que nos regala la montaña  y donde la laguna  ocupa gran  parte de la planicie,  iluminada por un sol radiante que en estas alturas no calienta lo suficiente. Aquí tienen un mirador desde donde  todo parece grandilocuente.


Comimos cobijados por las galerías del museo y luego desandamos parte del camino andado para tocar las aguas saladas, ritual obligado de quien viaja tantos km para conocer estos paisajes. Pudimos ver vertientes de agua congeladas y ya en las orillas algunos flamencos, seguro los mas viejos, que ya no pueden emigrar, resignados a su destino en las aguas mansas de la laguna que se mueve al compás de estos vientos que nos acompañaron todo el viaje.


La fauna que podemos encontrar a nuestro paso son distintas clases de aves: la gallareta,  el tero, las gaviotas, los patos y los flamencos los príncipes de la reserva, ademas de su protegidos las vicuñas, las tarucas ,venados, chinchillas, vizcachas y sus consabidos depredadores, mas reacios a mostrarse,  tal vez tan solo sus huellas ineludibles: los pumas, los gatos andinos y los zorros.


 Por donde miremos encontramos a lo lejos siluetas curiosas que nos observan, y en nuestra mente quedaran estos paisajes privilegiados que dibuja nuestra Argentina.




viernes, 6 de noviembre de 2015

Termas Los nacimientos, Catamarca


Las Termas de los Nacimientos se encuentran colgadas entre los cerros calchaquies Catamarqueños, a pocos km de la mítica ruta 40.  
Nuestro viaje pretendió comenzar al alba, sin embargo, recién cerca del mediodía llegamos a Amaicha del Valle, con el nuevo pasajero  hambriento y con ganas de estirar los pies, en la plaza de la zona. Ese día se realizaba en Quilmes, un encuentro de gentes, por lo que la ciudad estaba particularmente vacía , nosotros armamos campamento en la plaza: desplegamos papillas,  mamaderas y sándwiches, mientras caía la siesta amaichence en el pueblo de los 365 días de sol.


 La idea de visitar las Termas de Los Nacimientos nos surgió unos años antes cuando habíamos pasado por la ruta 40  rumbo a Belén. En aquel momento, sin nuestro pequeño,y con otros compañeros de rutas: Flor y Jorge,pasamos apurados tratando de hacer muchos destinos y caminatas en pocos días, y desde la ruta vimos este pueblito de pocas casas la mayoría de adobe, incrustado en unas montañas  coloradas y arena.


 Para cuando pudimos volver, el viaje era planeado distinto, sin tantas programaciones y caminatas largas . A si que en la siesta catamarqueña pasamos por la minera La alumbrera que despide estornudos inmensos y nubes de tierra como un enfermo terminal, y llegamos a Los Nacimientos, un pequeño pueblo de montaña que tiene entre los recovecos de sus cerros, aguas termales.


Los Nacimientos se encuentra a unos 13 km de Hualfín donde también hay aguas termales, a unos 2040 metros sobre el nivel del mar,en el km 4165 de la ruta 40.

 Para llegar hasta las termas hay que desviarse  por un camino de ripio poco mantenido,cruzar el río los Nacimientos que apenas tiene un badén y seguir hasta llegar a un camping. Nosotros dejamos el auto para
 emprender la cuesta a pie hasta el complejo termal.

El Complejo cuenta con tres baños utilizables, que son pequeñas habitaciones techadas donde corre el agua caliente, la temperatura sera aproximadamente de 30-35 grados. En ese momento el lugar estaba en obras y al parecer los lugareños lo utilizan con asiduidad. 

Cuanto mas arriba esta la vertiente el agua viene mas caliente y dicen que puede llegar hasta a 60 grados,
 y al igual que otras termas el olor que despiden estas aguas mágicas, es bastante parecido al azufre, con mayor o menor intensidad 

Aguas medicinales llenas de sales que nos regala la montaña desde sus entrañas, mientras unos km mas adelante nosotros los humanos ambiciosos destruimos con bombas en busca de metales preciosos...




Datos Utiles:

 Santa Maria queda a unos 100 Km hacia el Norte, mientras que Belén queda un poco mas cerca a unos 75 km hacia el sureste.
Estas termas no cuenta con servicios, tan solo había un camping en aquel momento,con merenderos, es probable que funcione en temporada estival.


miércoles, 12 de agosto de 2015

Parque provincial Teyu cuare, San Ignacio, Misiones.

Misiones la hermosa tierra colorada, exuberante  y placentera esconde paisajes e historias hermosas por descubrir.

La provincia de Misiones tiene magia, enamora desde el primer momento, sus paisajes, sus ríos su vegetación, su comida, su música alegre, su tierra colorada y su gente. Cada pueblo esconde secretos y paisajes para visitar.




 Parque Provincial Teyú Cuare. San Ignacio, Misiones.


 Pasando Posadas se llega hasta San Ignacio, a la vera de la ruta 12, allí  nos esperan las Misiones Jesuiticas "San Ignacio Mini", cerca de la ribera del Parana se encuentra la casa del mítico escritor Horacio Quiroga, con sus cuentos de la selva, y mas adelante la playita de San Ignacio.


 Hacia el sur de San Ignacio por una camino de tierra se encuentra el camino hacia el Parque Provincial Teyu Cuare. Creado para proteger sus cuevas naturales, refugio de distintas especies de murciélagos y sus vegetación, musa inspiradora de Horacio Quiroga y varios otros autores .

El Parque abarca desde el arroyo Yabebiry hacia el norte unos 20 km aproximadamente. Para llegar al parque, el último trecho del camino es bastante difícil para autos y no es recomendable si ha llovido. Cuenta con un estación de guardaparques  y con varios senderos de corta duración. El mas visitado hacia los balcones del cerro Teyu Cuare que significa "Cueva que habito el lagarto" en guaraní, este cerro también supo tener el nombre de Reina Victoria. Desde aquí se puede ver hacia la otra orilla del majestuoso Río Paraná,  la República del Paraguay, la hermosa isla del barco hundido y bajando las escalinatas se llega hasta la boca del arroyo Yabebiry. 



 

 
Me encantan estas historias de leyendas que transportan a mi infancia rodeada de tierra colorada:
La cueva del Teyú Cuaré...

“Conocido es en el Alto Paraná el Cerro de la Reina Victoria, cortado a pico sobre el río y en cuyas aristas se puede ver desde un barco y con ojos de turista el perfil de la reina Victoria de Inglaterra.Al lado de este cerro, a unos doscientos metros, hay otro cerro de igual altura y parecida conformación, y entre los dos cerros hay naturalmente una quebrada. Internándose un poco por dicha quebrada al llegar a la altura de unos cincuenta metros, se halla una gruta que presenta todo el aspecto de un refugio de animal antediluviano. Y enfrente, en la costa paraguaya, desemboca un arroyito cuyo curso desciende en zig zags regulares. La región se llama Teyú Cuaré.Un día, andando en busca de orquídeas, me interné por la boscosa quebrada, y llegué a la musgosa gruta,  y escudriñando sus rincones encontré un objeto que a primera vista me pareció una uña gigantesca que habría pertenecido a algún animal prehistórico.Pero después de examinarla descubrí que se trataba de un casco de caballo que quizá fuera el resto del banquete de una onza.No obstante la poca importancia del hallazgo, guardé el casco y más tarde se lo mostré a mi vecino don Luis Bade, hombre de probada erudición y curioso por todas las cosas raras. Lo observó pensativamente, me miró con gesto seguro y dijo en tono misterioso:- Esto… es una escama del dragón teyú, que en otros tiempos habitó una cueva cuá y que ya no es más ré: teyú-cuá-ré.Este dragón vivía tranquilamente en su gruta y desde allí atisbaba de continuo el jirón de río que limitaban los altos paredones de los dos cerros. De vez en cuando un guaraní en su piragua se aventuraba a navegar por la región, y entonces al enfrentar el indio los dos cerros, el horrible teyú descendía por la quebrada con la violencia de un huracán, y se lo comía con piragua y todo. Siempre había indios que comer, porque ninguno regresó para contar lo sucedido. Y esto duró largos años.Se sabe que en una ocasión, el animal vio aparecer a su presa y como de costumbre se lanzó sobre ella, pero le costó engullirla, era no ya una piragua sino una gran canoa con cinco hombres blancos muy gordos y vestidos de negro. Esta vez el teyú se dio el atracón de jesuitas de la reducción de San Ignacio.Pasaron los años. Hasta que una noche, se oyó un extraño rumor que espantó a los yacarés y enmudeció a las aves nocturnas. El ruido aumentó rápidamente y llegó a oírse un fragoroso rechinar de hierros y tremendos resoplidos acompasados. La jungla quedó en suspenso. El dragón enfurecido esperó en su gruta a que el enemigo enfrentara la quebrada. Llegó el momento, descendió hacia el río en carrera aciclonada y fue a estrellarse contra el primer barco a vapor que rugiendo y echando chispas remontaba el Alto Paraná. Entonces dolorido y avergonzado por la derrota cruzó el río para internarse y esconderse en los bosques del Paraguay, y con la cola trazó el cauce en zig zags de ese arroyo que desemboca frente a los dos cerros del Teyú Cuaré” (de Germán Drás, Alto Paraná, 1938)
    

Planta de Yerba Mate

Volviendo a la cima otro sendero que vuelve a bajar hacia el río nos lleva hasta una casa de piedras escondida entre árboles centenarios, conocido como las ruinas de la Casa de Bormann ex medico del Füller, que según las gentes de la zona vivió en nuestra tierra colorada.



La historia de la casa de Bormann

Dionisio “Tato” Cardozo de 75 años, cuenta que en su familia, gustaban mucho de la caza. Por eso, en una oportunidad, siendo él aún adolescente lo acompañó a su hermano hasta el interior de la selva. Estaban buscando con unos perros los rastros de un animal, cuando apareció desde la espesura un hombre y les exigió que se retiraran. Les dijo que en ese lugar “estaba prohibido permanecer”.

 Más tarde Cardozo sabría que ese hombre, era la mano derecha de Martin Bormann. Y, que la prohibición corría allí porque se encontraban en inmediaciones a las viviendas construidas en el actual Parque Provincial del Teyú Cuaré, en San Ignacio.

Detalló que una de las viviendas era ocupada por Bormann y la otra, por sus colaboradores. Hasta ahora se observa, en una de las paredes que habría servido de sala, una gran cruz esvástica. Esta casa tiene además otras dos habitaciones y un baño con tina, que era abastecida por agua proveniente de dos pozos profundos, todo un lujo para la época.
Estiman que los dos hogares fueron construidos en la década del '50, con piedras similares a las que se encuentran en las reducciones jesuíticas.
Otro antiguo poblador, Ricardo Cirilo Lezcano contó la existencia de dos miradores, donde el lugarteniente de Hitler, acostumbraba a colocar vigías para controlar el movimiento del río.
En esto también coincide el guardaparques Norberto Olivera quien recogió testimonios de antiguos pobladores, allá por 1993. “Tenía unos miradores de piedras”, añadió. Las viviendas están ahora ubicadas a unos 50 metros del río (por el avance de las aguas) y a pocos metros, la corredera del osununú y cerca del barco hundido, donde desembarcaban en el lugar. El sitio es estratégico, tanto por el acceso histórico de barcos al lugar, como porque permite avistar desde muchos kilómetros los movimientos en el río Paraná. Además, resultaba de difícil acceso para la época, ingresar por tierra al estar rodeado de la selva misionera.

En la actualidad, el principal camino a la vivienda es pasando por los controles de los guardaparques, quienes oficializaron con un cartel la senda que conduce a la vivienda de Bormann.
Lezcano asegura que el propio Bormann solía usar el carro para hacer las compras en el pueblo y pagaba con monedas de oro. La presencia de Bormann en el lugar, según aseguran los antiguos pobladores, también atrajo la atención de los buscadores de oro porque supuestamente el criminal nazi, depositó barriles de oro en inmediaciones a su vivienda.

Habría llegado durante el gobierno de Perón, de la misma manera se habría fugado al Paraguay con la caída del gobierno peronista.
Según el exgendarme Tato Cardozo, Bormann fue ayudado a pasar al Paraguay por Cándido Díaz, quien a su vez le facilitó al nazi otro contacto que finalmente lo llevó en bote hacia el Paraguay. Cuando los efectivos de Gendarmería Nacional llegaron hasta el lugar y derribaron la puerta de la vivienda de Bormann, el jerarca ya habría cruzado al suelo guaraní.
 
Busquedas, hallazgos, ADN, dudas y misterio.

Martin Bormann resultaba vital para Hitler. No en vano, fue él quien engendró el ascenso de éste y del Tercer Reich por medio de esquemas de extorsión como el Fondo de Donaciones de Hitler a la Industria Alemana. Fue también él quien tuvo la idea de cobrar royalties sobre la imagen de Hitler que aparecía en los sellos, enriqueciendo de esta forma a su Führer. Estaba tan cerca de Hitler que éste una vez gritó: “¡Para ganar esta guerra, necesito a Bormann!”. Bormann, el médico de Hitler, el doctor Stumpfegger y Artur Axmann (líder de la Juventud Hitlerista) abandonaron juntos el bunker de Berlín después del suicidio de Hitler ocurrido el 30 de abril de 1945. Luego de que Axmann los dejó en la Estación Lehrter, Bormann y Stumpfegger desaparecieron. De esta manera, daba comienzo una de las más largas cacerías de nazis de la historia.
 
Los primeros en perseguirlos fueron los rusos. Como no encontraron el cuerpo de Bormann, éste inmediatamente entró a formar parte de la lista de fugitivos más buscados. Más tarde los departamentos de inteligencia británico y norteamericano se unieron a la caza, uniéndose a ellos el prestigioso historiador Hugh Trevor-Roper. Consiguieron localizar a Axmann, quien insistió que Bormann estaba muerto. Sin embargo, esta afirmación fue desmentida por uno de los seguidores de Hitler, quien mantenía que Bormann se había fugado con los rusos y se encontraba trabajando para la inteligencia soviética. Otros testimonios indicaban que el nazi se había escondido en un monasterio en Italia. Mientras tanto, Bormann fue juzgado in absentia y condenado a muerte. A mediados de 1950, la búsqueda fue interrumpida debido a que la versión oficial mantenía que él estaba muerto. 

Simon Wiesenthal, sin embargo, no desistió de buscarlo. Recibió noticias que argumentaban haberlo visto en Europa y Paraguay y encontró evidencias sólidas de que Bormann se encontraba aún con vida. Varias personas lo habían visto y su nombre estaba ligado a una dirección de Brasil. El centro judío de Simon Wiesenthal había contado con un interés particular para Bormann.

 En 1972, varios trabajadores que excavaban en la estación Lehrter de Berlín encontraron dos esqueletos. El análisis de los huesos indicaba que podrían pertenecer a Bormann y a Stumpfegger pero la comparación de los huesos no es una ciencia exacta y Wiesenthal no creyó en ello, continuando con la caza.La fiscalia gral.de Franckort confirmo que el esqueleto encontrado en 1972 en Berlin pertenece al secretario personal de Adolf Hitler: Martin Bormann. Un análisis genético realizado a pedido de la familia de quien fue el segundo hombre mas poderoso de la Alemania Nazi permitió disipar las dudas. Bormann se suicido en 1945 en Berlin dijeron los expertos alemanes,la evidencia la prueba de ADN  que se comparo con una prueba sanguínea de una mujer de 83 años quien presumiblemente fuera la nieta de Amalie Vollborn hermana de Antonia, la Madre de Bormann. Pero estos análisis anteriores no habían logrado detener la proliferación de teorias sobre el destino de Bormann. Unas 16 personas fueron acusadas de ser Bormann y mas de diez nombres falsos fueron atribuidos al ayudante de hitler, se creo que había muerto en Italia, en Paraguay, en  Argentina y en Gran Bretaña.

En 1998, el test de ADN realizado a un cráneo identificó a Bormann. El cráneo localizado estaba lleno de un tipo de arcilla roja que sólo puede ser encontrada en Paraguay. Además de ello, la dentadura de Bormann había sufrido cambios considerables desde los últimos registros dentales que databan de 1945. En dónde se ocultó Bormann y como apareció su cuerpo continúa siendo motivo de controversiahttp://www.tudiscovery.com/



Serán las orillas del río Paraná, la cueva del teyu cuare y los arboles centenarios los únicos testigos de la verdad de esta historia  susurrándosela al viento que nos contaran con ecos una nueva leyenda...

Mas información en: http://misiones-sanignacio.com.ar/

lunes, 1 de junio de 2015

Cuevas de Ongamira, Cordoba

La enorme provincia de Córdoba tiene tantos lugares por descubrir, mas allá de las localidades mas conocidas, sus sierras esconden hermosos paisajes.
De paseo por Capilla del Monte visitamos las Cuevas de Ongamira. 

Foto

Ongamira es un valle radiante surgido en el período cretácico.  Para llegar hasta allí se debe transitar por  un camino de ripio ruta provincial n17 . La entrada al predio es privado por lo que se debe abonar una entrada.

Foto

El lugar es muy lindo  con una senda entre las cuevas erosionadas por la acción del viento y el agua sobre la roca, llena de aleros y recovecos donde se esconden a anidar las aves de la zona. La caminata  dura alrededor de unos 20 a 30 minutos y es apta para todo publico con ciertas precauciones.

Foto

Lo mas destacable es la historia triste que se cuenta entre susurros en su arenisca volando por el viento. 
Sobre estas sierras centrales se localizaban los comechingones y sanavirones. Se sabe que estuvieron habitadas desde hace unos 8000 años y las evidencias se encuentran en sitios a cielo abierto como ayampitin y en las cuevas de ongamira y candonga.

 Los Comechingones, su nombre significa morador de cuevas, eran un pueblo de cazadores especializados pero que utilizaban puntas de proyectiles . Son comunes los panes de pintura amarilla o de hematita, los que se debieron usar en pinturas corporales o en pictografías en las paredes de cuevas y aleros.

Foto

El español  los conoció por primera vez por los relatos de los sobrevivientes de la expedición de Diego de Rojas en 1543 y eran conocidos como los "hombres de la entrada" y fue este valle el ultimo reducto donde resistieron los comechingones libres.

Foto

La historia nos cuenta que  este pueblo fue entregado en encomienda al Capitán Blas de Rosales.
Rosales se dirigio a tomar posesión de la encomienda pero seria su ultimo viaje ya que los Comechingones  dieron muerte al conquistador. La represalia no se hizo esperar, los españoles volvieron, acorralando a los pueblos comechingones en el cerro sagrado El Colchiquín. El pueblo comechingon  combatió hasta la muerte y  las ultimas familias se despeñaron para evitar una vida de esclavitud bajo el yugo español.

Cerro Colchiquin al fondo:
Foto

En su paso por estas tierras el poeta Pablo Neruda escribiría: "hoy conocí el lugar mas triste del mundo". 
Como un corolario del triste final, en estas mismas cuevas se puede ver una pequeña gruta de la virgen y sobrevuela en mi mente la imposición feroz y la destrucción de las creencias de este pueblo sometido hasta nuestros días.


Foto


viernes, 27 de febrero de 2015

La bolsa, sitio arqueológico, Tafi del Valle

 


Un pueblo entre el cobijo de las montañas tucumanas es Tafi del Valle, lleno de lugares para relajarse y disfrutar de un verano o un invierno apacible. 

Vista de Tafi del Valle desde la senda a la Cienaga






 Aunque en los últimos años el numero de turistas que lo visitan a aumentado notablemente,  mantiene sus encantos ofreciéndole al visitante muchas alternativas para su ocio, desde festivales: el mas conocido la fiesta del Queso o la fiesta de la Verdura en el Mollar, eventos deportivos de distinto tipo y turismo aventura.



Vista de Tafi desde El Cristo


Un lugar muy recomendable es  el Convento Jesuita La Banda donde se conservan algunas de las reliquias que se obtuvieron en las excavaciones de las ruinas aledañas. Cuenta con una capilla pintoresca muy pequeña y un pasadizo de corredores que llegan hasta las afueras del pueblo hoy clausurado por precaución.


Vista al Valle desde Los pinares

El sitio arqueológico la Bolsa consta de unas ruinas de fácil acceso en las inmediaciones de la ruta 307  y que tiene poca difusión entre los visitantes.



 Diversos estudio a cargo de la UNT han revelado que se trata de pobladores de alrededor del siglo VII. Esta población se componía de grupos familiares que habitaban 
 recintos circulares.


Las viviendas rodeaban un patio central, bajo el cual usualmente había cámaras de piedra que servían para enterrar a los difuntos. La estructura circular, además, les permitía a los grupos agregar dormitorios alrededor del patio a medida de que crecía la familia. 


Cortes y planta de una tumba

 En la Reserva Arqueológica La Bolsa es posible apreciar restos muy bien conservados de estas peculiares edificaciones. Este estilo de vida también fue identificado en La Ciénaga, en Anfama y en otros sitios de los Valles Calchaquíes.


La agricultura constituyo la base fundamental de estas sociedades, asi para terrenos que presentaban superficies con fuertes pendientes o escasa humedad construyeron estructuras para protección del suelo.



Por otro lado el pastoreo de llamas se ve como otra forma de subsistencia con corrales circulares y vestigios de consumo de dichos animales. Los puestos pastoriles en las tierras altas fueron ademas aprovechados para otros recursos como el cuarzo y la recolección de hierbas y caza principalmente de guanaco.

Corrales en alta montaña Camino a La Cienaga


Algo para destacar es que  presidiendo los conjuntos familiares se localizaban frecuentemente grandes bloques de piedra de distinta altura, conocidos con el nombre de menhires grabados con motivos humanos de animales o representaciones geométricas que han sido motivo de diversas interpretaciones. Triste historia tuvieron estos vestigios de la cultura Tafi que sufrieron traslados y descuido. Mas información de esta historia de pujas y secuestros en dhttp://www.filo.unt.edu.ar/centinti/cerpacu/menhires.htm

Vista de Los Dos Ñuñorcos